Cuando el basquet superó exitosamente el Preolímpoco de Las Vegas con un plantel improvisado (a la luz de la renuncia de Ginóbili & amigos), muchos le solicitaron ese sentido de equipo a la selección de fútbol.
El reclamo al conjunto de Basile tomó el nombre de “garra” y “corazón”, cuando Los Pumas ofrecieron algo similar llegando a las semifinales en el Mundial de Rugby.
Cabe alegrarse entonces por el desafortunado paso de Argentina en el Mundial de Fútbol Femenino. Salvo que alguien esté deseoso de ver a Abbonzazieri con la cara pintada o a Tévez de generosos pectorales, al mejor estilo Willy Cherasny.

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