Media hora titubeando y metiendo pausas con sus párpados a media asta, queriendo imprimirle una impronta épica a un discurso cansino. Era como imaginarse a Atila enfrentando a sus enemigos, pero pasado de sueño, en mula y con cara de nada. Si no fuera por las generosas orejotas (¡el Topo Gigio!) hubiese creído que era un replay de Riquelme anunciando su semiretiro de la Selección. ¡Si hasta justificó la decisión en nombre de su familia! Pero, era Cobos. Julio Cleto Cobos. Los Senadores lo fulminaban con las miradas. A Pichetto, después de protagonizar un griterío con el salteño Romero, parecía que le iban a estallar las córneas. Es como una película de suspenso. ¿Viene el cuchillazo? ¡No! Retoma la palabra, anuncia algo importante ¡Sí! Señores Senadores, les pido un cuarto intermedio ¡No! Votamos de vuelta ¡Sí! Pero reflexionen sobre sus votos ¡No! Estamos iguales, voy a desempatar ¡Sí! Y ahí, después de 17 horas, se sabe lo que el pueblo quiere saber: “todo bien, pero no, gracias”.
No, gracias
17 Julio, 2008 · Dejar un comentario
Categorías: Política

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