
Se dijo mucho de Michael Jackson y, a esta altura, no creo que pueda hacer gran aporte a la causa. Reconozco que su imagen empezó a decolorarse (clank) a amarillo turbio con los episodios de harto conocimiento.
Para los que nunca buscamos un ídolo de poster, nos quedarán entonces un puñado de hits irresistibles, sus pasos copiables pero inimitables y “Moonwalker”, el legendario juego en el que invertimos toneladas de fichines todos los que nacimos en los 80’s.
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