Hermes Binner: “Queremos que el FAP sea una alternativa realmente progresista”


Mientras descansa en Villa Gesell tras un año electoral intenso, el ex gobernador santafesino analiza su segundo puesto en los comicios presidenciales del 2011 y traza los próximos objetivos del espacio político que lidera. Además, revela su admiración por Carlos Gesell y Guillermo Saccomanno.

Dicen los que saben que, para un político, no existe proceso más desgastante que una campaña pre-electoral. Actos, giras, entrevistas y debates, abrazos que buscan alianzas y puñales que anuncian traiciones, camisas arremangadas para fotos casuales y la misma sonrisa seriada en afiches, spots y paredones cedidos o apropiados. Un guión inapelable que cambia de caras y caretas pero que orilla los mismos cauces: acumular capital político abrevado en votos, representatividad y poder. Para Hermes Binner, Villa Gesell significa exactamente lo contrario: como el mar que escruta desde alguna carpa del balneario ‘Ola-lá!’, la política se asoma a una distancia prudente, escurriéndose discretamente en la arena tras su retirada. “Sí, sé que estuvo, pero es un balneario grande, ¿no? También lo comparto con muchas otras personas”, responde el rafaelino, ensayando una sonrisa pícara, cuando le preguntan si sabe que ‘alquila sombra’ en el mismo parador que el actual senador kirchnerista Aníbal Fernández.

“Hace más de treinta años que vengo a Gesell, es una ciudad que vi crecer. Siempre hago lo mismo: descanso y me pongo al día con lecturas atrasadas”, confiesa el médico anestesista por profesión y político socialista por vocación, quien en octubre pasado se revigorizó como referente opositor al obtener el segundo lugar en las elecciones presidenciales. “La primera vez que vine, paré en el camping Caravan. Es un lugar muy agradable porque hay espacio para todas las edades. Niños, jóvenes y no tanto… todos tienen su lugar en esta ciudad. Para mí, venir es una costumbre, sobre todo en enero”, sostiene este ferviente admirador de Carlos Gesell, a quién le estrechó la mano tras reconocerlo en un café de la Villa durante los ’70. “Plantó pino por pino, poniéndole botellas alrededor para que el viento no las secara… y así, logró hacer un bosque entre los médanos”, reseña, maravillado, mientras destaca el libro “El viejo Gesell”, de Guillermo Saccomanno.

Cae la tarde en la peatonal de Villa Gesell y Binner comparte con su esposa una cerveza a temperatura ideal en Torino. Durante el verano pasado, ese bar funcionó como base de operaciones de temporada alta: allí, el por entonces Gobernador de Santa Fe se había sentado con Luis Juez y Ricardo Alfonsín, procurando extender un frente opositor capaz de forzar el ballotage en las elecciones de octubre. Si bien el objetivo final quedó a medio camino (Alfonsín cerró alianza con Francisco De Narváez y Cristina se impuso en primera vuelta sin atenuantes), fue en esas mesas de madera donde comenzó a tomar forma lo que más adelante se concibió bajo el nombre de Frente Amplio Progresista, una alianza que tiene como estandartes la intendencia de Rosario y la gobernación de la provincia de Santa Fé (con dos delfines del propio Binner), y un interbloque en el Congreso de cuatro senadores y más de veinte diputados.

– ¿Logra desconectarse completamente de la política durante sus vacaciones?
– No tanto. Aproveché esta estadía para juntarme en el balneario Eliseo con los distintos representantes locales del espacio político que compone el Frente Amplio Progresista. La pasamos muy bien y fue un momento realmente agradable.

– ¿Cuál es su perspectiva para este año, ahora que no ostenta ningún cargo político?
– Consolidar el FAP es una de las preocupaciones más grandes. Hemos visto que en tres meses de campaña logramos más de tres millones de votos, lo que demuestra que había un espacio dentro de la representatividad política que no tenía, justamente, representación. El FAP viene a ocupar un lugar interesante. Nos ubicamos segundos, conscientes que lejos del primero, pero constituyendo una alternativa muy importante que debemos consolidar y hacerla crecer a través de seminarios y foros destinados a fortalecer a los partidos integrantes y a los representantes regionales.

– ¿Cuál es el análisis tras las elecciones? ¿El vaso medio lleno de haber sumado un millón de votos respecto de las primarias, o el medio vacío de no haber podido ampliar una alianza con mayor proyección electoral?
– Tuvimos apenas tres meses de campaña, que es poco, pero bueno, es lo que se logró y nosotros lo consideramos como el medio vaso lleno. También implica una mayor responsabilidad, porque mucha gente creyó en el FAP y puso su voto, así que de alguna manera nosotros tenemos la obligación de respaldarlos y de sentirnos sus representantes, ya sea en la legislatura o bien en las propuestas programáticas del Frente.

– Pese a que en su momento no hubo acuerdo con Alfonsín, ahora compartieron la firma de un documento que reclama la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. ¿Hay voluntad de buscar una agenda en común con el radicalismo?
– La idea es consolidar el FAP. Creemos que todo hecho que tenga que ver con nuevas incorporaciones, que de hecho nos interesan, tienen que pasar por el consenso del Frente. Es una regla de oro: si proponemos una mayor democratización en el afuera, tenemos que generar una mayor democratización en el adentro. Hay que terminar con los dedos que dicen “esto sí” y “esto no”, o con la especulación pequeña de poder meter un concejal de tal fuerza y no de la otra. Eso es parte de la vieja política. Ubicar a las mejores mujeres y a los mejores hombres en los lugares de las próximas elecciones es una de las máximas preocupaciones que nos mueven en este 2012.

– Las nuevas autoridades radicales hicieron una fuerte autocrítica, a raíz de la difundida sensación de partido desactualizado y quedado en el tiempo. ¿Se miran los socialistas argentinos en ese espejo, considerando que comparten con la UCR una longevidad centenaria?
– Es probable que se produzca una renovación dentro del socialismo, porque el presidente manifestó su intención de dejar el cargo (N: el senador Rubén Giustiniani, titular del PS desde 2003, concluye su cuarto mandato a mediados de año). La UCR fue partícipe de los movimientos de masas de fines del siglo XIX, siendo originada por la Unión Cívica, un espacio que le dio participación a gente muy importante, como Leandro N. Alem o Juan B. Justo. Nosotros estamos en el camino de consolidar, dentro del socialismo, esas esencias de manera permanente y sin hiatos.

– ¿Es la diputada Victoria Donda, con su alto perfil público, quien mejor describe el nervio joven del espacio?
– Victoria es una mujer muy inteligente que, por supuesto, se viste como joven… porque lo es. Creo que es una suerte tenerla a ella dentro del FAP, porque es un atractivo para la juventud, y porque permanentemente tiene propuestas muy pensadas y bien pensadas. Me maravillo cada vez que la veo en algún debate, porque demuestra que es una persona muy pensante y formada, y con un futuro muy promisorio dentro de la política.

– Se consolidaron como primera fuerza opositora, aunque son curiosamente los menos agresivos con el oficialismo. ¿Cuál es la relación con el gobierno nacional?
– Ninguna. Simplemente, reclamamos por algunas posiciones que nos son injustamente negadas, como la deuda con la provincia de Santa Fé. Siempre hemos apoyados las cosas positivas, pero también nos oponemos a las negativas. Apoyamos la ley del matrimonio igualitario pero, por ejemplo, estamos en contra de la ley antiterrorista porque creemos que eso no es progresismo. Queremos que el FAP sea una alternativa realmente progresista, porque no somos oposición por la oposición misma. Tampoco se trata de oponerse a todo; de hecho, vamos a seguir acompañando todas las propuestas que tengan la vitalidad de defender la vida de la gente. Y, por supuesto, en aquellas en donde no estemos de acuerdo, postularemos propuestas diferentes. No es todo negro, ni todo blanco.

– ¿Guarda alguna expectativa electoral para el 2013?
– ¡Falta muchísimo para eso! Hay que aprovechar el 2012 para consolidar nuestro espacio, aprovechando que será un año en el que la gente podrá descansar de los procesos electorales.

– ¿Desde qué espacio cree que el FAP podrá hacer valer el capital político conseguido en las últimas elecciones, teniendo en cuenta que el kirchnerismo tiene mayoría en ambas cámaras y una veintena de gobernadores aliados?
– Otros gobiernos también tuvieron mayorías de esta naturaleza que luego perdieron, como les sucedió oportunamente a Menem y a De la Rúa. Nuestra ambición es fortalecer el FAP y hacerlo crecer, si es posible. Que, de hecho, lo creo posible.

(Publicado en el Semanario El Fundador de Villa Gesell)

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