Archivo de la categoría: Misceláneas

“La risa es una expresión de triunfo del cerebro. Si te ríes de un chiste, es porque lo entendiste”

Chapulin Colorado

En junio de 2011 se cumplían 40 años del primer capítulo del Chavo del 8, ese fenómeno que no solo logró sostenerse a sí mismo durante largas décadas sino también al Chapulín Colorado, el Chómpiras, el Profesor Chapatín y todos los personajes que Roberto Gómez Bolaños fue capaz de inventar.

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12 de octubre

colon

Por Juan Ignacio Provéndola | Como teníamos muchos criminales argentos conmemorados en feriados (Sarmiento a la cabeza), Hipólito Irigoyen propuso una idea compensatoria: ¡homenajear a uno extranjero! Porque el granero del mundo no podía quedarse aislado del ídem, obvio. Y así fue como, a partir de 1917, recordamos todos los 12 de octubre la llegada de Cristófolo Cacarnú, un italiano que hablaba en español y que apareció en América creyendo que era la India. ¡Diversidad cultural!.

A la jornada festiva decidieron llamarla “Día de la Raza”. Pero cien años más tarde descubrieron un detalle: el nombre sonaba un poco… digamos… racista. Entonces lo cambiaron. Y le pusieron “Día de la Diversidad Cultural”. La pregunta es: ¿De cuál diversidad? ¿De la de la sangre mestizada con las violaciones de los colonos irritadores de colon? ¿La de los santos de madera importados por los evangelistas inquisidores? ¿La del sistema financiero trasplantado e imputado? Porque la fecha de celebración sigue la misma. Tal vez la respuesta llegue dentro de otros cien años.

Es que la humanidad evoluciona a su tiempo. Normalmente, cada millones de años. Así lo refleja la paleontología. Quizás, cuando abandonemos esta edad de piedra, nuestros tataranietos puedan saldar esta duda. Y encuentren mejores motivos para tomarse un fin de semana largo.

Once, 51, un año

lucas

In memorian. Sigue leyendo

Salta, la otra batalla

saltaSegún los libros de historia, el 20 de febrero de 1813 decenas de tucumanos, jujeños y salteños ponían el cuero en una de las batallas fundamentales para reconfirmar el gobierno patrio y conducir al país hacia su futura independencia, pese a que desde la capital preferían entregar las tierras del norte al enemigo y combatir cerca de la gran ciudad.

Esa insubordinación, aunque exitosa, fue pagada con el tiempo. Por eso, hoy, 200 años después, los tataranietos de esos mismos tucumanos, jujeños y salteños siguen poniendo el cuero, aunque esta vez para servirle la comida, levantarle la mesa y lavarle los platos a todos los que porteños que disfrutan, entre bifes de chorizo y flanes mixtos, de un feriado cuyo origen probablemente ignoren.

Postales desde el fuego

Para cualquier argentino, la guerra es el triste recuerdo de una memoria emotiva que hurga entre sus miserias para tratar de comprender lo incomprensible: cómo es que se fue a chocar de cabeza ante la potencia militar más grande de la historia de la humanidad. En Malvinas se mezclan las mieles épicas de las proclamas soberanas (que, en definitiva, forman parte de cualquier relato bélico, sea el bando que sea) con el agrio sabor de un ridículo que podría haberse evitado, aunque más no sea por mero sentido de dignidad. Conscriptos de 18 años convocados de apuro, sin instrucción ni armamento adecuado, para ser confinados en trincheras (los “pozos de zorro”) donde lo mismo los esperaban el cañoñazo de un británico, la crueldad de un superior, un estaqueo a la intemperie, el hambre, el frío o el olvido.

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La Plata

La influencia masónica se respira en cada rincón de su traza urbana con símbolos y guiños para quienes quieran verlos: bastará unir visualmente las diagonales 73, 74, 79 y 80 con 77 y 78 para advertir una escuadra y un compás, símbolos por excelencia que encierran la plaza San Martín (el General, también, un amigo de la casa masónica). Son voces ocultas y secretos bien guardados debajo de la copa de los tilos o en cualquiera de esas casonas antiguas que miran de reojo el pulso universitario y el tono administrativo de la ciudad.

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El humo y el jugo

“Yo me tomé la prohibición de fumar en lugares públicos con una actitud principista. No voy adonde no me dejan fumar. Es muy gracioso. Me envían una invitación para dar una charla en la universidad de no sé qué. ‘¿Puedo fumar?’ Si me dejan, voy; si no me dejan, no voy. Yo podría bancarme sin fumar, pero quiero que me respeten como persona. Manejar la salud de la gente es puro autoritarismo. Los prohibidores merecen morir ahogados en jugo de naranja”.

BONUS TRACK: http://www.youtube.com/watch?v=1cRFygiC5Ao&feature=player_detailpage#t=67s