Archivo de la categoría: Música

ROCKPOLITIK: “El rock es político cuando te enseña a pensar por tu cuenta” (R. Pettinato)

Pettinato

FB ROCKPOLITIK

En el atribulado 1982, cuando todavía las cosas todavía estaban muy calientes como para agarrarlas con las manos, Roberto Pettinato apuntaba desde una editorial de la revista Expreso Imaginario que “los políticos morirían por ser tan aclamados como los músicos a los que acuden”. Y el tiempo no hizo más que darle la razón: en las agitadas elecciones de 2015, el propio Pettinato accedió a participar en un spot a favor de Julián Domínguez. El precandidato a gobernador bonaerense por el Frente para la Victoria deseaba seguramente contagiarse con algo del carisma del músico como para poder revertir la derrota que de todos modos se produjo (perdió las Primarias frente a Aníbal Fernández).

Por su trayectoria y por su mirada, Pettinato fue una de las tantas voces requeridas para viviseccionar en el libro RockPolitik el rol-del-rock (como expresión cultural y popular) dentro de los contextos políticos en los que se desarrolló y se desarrolla. Por cuestiones de espacio, en RockPolitik sólo fue publicado un extracto de la breve pero imperdible entrevista que le realicé años atrás para esos fines. Y que ahora reproduzco de manera textual, pues su contenido es tan imperdible como revelador.  Sigue leyendo

ROCKPOLITIK: El Flaco Spinetta, la revista Gente y el Proceso (1976)

Extracto del reciente libro Rockpolitikque ya puede conseguirse en varias librerías y también de manera online. La curiosa opinión de Spinetta sobre las Madres de Plaza de Mayo, su aparición entre los “Personajes del Año” de Gente en 1976 y el insólito espionaje al cuál fue sometido Almendra tras su regreso de 1980.  Sigue leyendo

Música para las masas críticas: la adecuación política del rock tras Cromañón

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Organizaciones de base, músicos candidatos y recitales en ciclos estatales: década de rock entre protestas y propuestas.  Sigue leyendo

El enemigo del rock

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El sábado 22 se cumplieron dos décadas de la muerte de Luca Prodan y, como suele suceder ocurrir cada vez que algún medio decide homenajearlo, desfilaron amigos y no tanto para recordar anécdotas que a esta altura del partido ya nos suenan parecidas.

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20 años

Astor Piazolla había nacido en 1921 en Mar del Plata. Transcurrió gran parte de su niñez en Nueva York, donde aprendió a tocar el bandoneón a los 6 años y conoció a Carlos Gardel en un curioso episodio, que concluye cuando el padre de Astor no lo autoriza a viajar con el zorzal a la gira en la que sufre el fatal accidente aéreo.

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Homenaje

Esa noche, la selección argentina había clasificado al mundial, fustigando insospechados fantasmas con un triunfo en el mismo estadio Centenario donde el fútbol charrúa acostumbraba a escribir sus mitos y proezas. Se habló mucho en esos días de honda incertidumbre acerca del desgano con el que las megaestrellas del mundo afrontaban sus compromisos de selección. De panzas llenas que venían al convite sin hambre, como si saciaran todas sus aspiraciones en los contratos millonarios que les proponía el fútbol europeo. Fue la noche del “que la sigan chupando”, cruda síntesis en la que Maradona condensó todas las tensiones que por esos días había vivido la historia misma del fútbol argentino.

Y ahí se ve a Tévez, Agüero, Higuaín, Mascherano. También a Jonás Gutiérrez, Lucho González, Palermo y Diego Pozo, arquero de ese Colón tan santafesino como el mismo León, de quién tomaron esa adaptación de cancha que ya había hecho la hinchada de Newell’s. Equipo que no es de Santa Fé, sino de Rosario (con todo lo que esto implica), aunque eso jamás se tuvo en cuenta porque, al fin y al cabo, el amor está tan estrechamente identificado con el fútbol que toda discusión menor se convierte en una insolencia. Porque Leo Mattioli le cantaba al amor en toda su dimensión, y sonaba tan creíble que (en un casamiento, un baile o un burdel) siempre sonaban atinadas su voz susurrosa, esas letras transpiradas y las líneas de acordeón.

Y esa noche, los panzallena sintieron que se debían una reivindicación con la causa albiceleste. Un canto borracho a ese amor herido por tantas penas que, esta vez, parecía honrado por las pasiones más profundas. Y, también, un sentido homenaje al tipo que tan bien entendía en esto último a la hora de hacerlas canción y convertirlas en expresión de patrimonio popular.

La sangre en el ojo

Podemos discutir si Fito Páez estuvo bien o mal. Podemos discutir al propio a Fito Páez, incluso. Podemos hacer muchas cosas con este texto de “un vecino de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

El comando macrista , en cambio, solo puede hacer una sola : preguntarse cómo, habiendo neutralizado el discurso kirchnerista, se les termina colando por la espalda Fito Páez para marcarles la agenda el mismísimo día después de una victoria.